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sábado, 8 de diciembre de 2012

El autodidacta

En una entrada anterior, "meritocracia", hablamos sobre cómo confiar en nuestro propio potencial como trabajadores y cómo apostar por él como empresarios. Pues los títulos, sin talento, sólo sirven para decorar paredes.

Siguiendo en la misma línea, vamos a hablar de un perfil, ya no de trabajador, si no de persona, que es la mar de interesante: el autodidacta. También conocido como "Juan Palomo", el autodidacta es un socio genial para cualquier proyecto, pues sabe imaginar y ejecutar. Imaginar y ejecutar son capacidades que extrañamente suelen ir de la mano. Los expertos con carrera saben ejecutar un trabajo (han sido entrenados para ello) pero en ocasiones no saben qué hacer o cómo mejorarlo o cómo resolver problemas de concepto. ¡Cuántos ingenieros hay por el mundo capaces de ejecutar lo que les pidan! Pero con creatividad e iniciativa propia... no tantos.

Por otro lado, hay gente muy creativa, muy imaginativa, capaz de tener grandes ideas y desarrollarlas. Capaz de crear conceptos nuevos, romper moldes, resolver problemas. Lo malo es que, generalmente, suelen verse limitados por su falta de conocimientos técnicos.

El autodidacta al que me refiero, en cambio, no sólo sabe usar la creatividad, sabe ejecutar el proyecto, porque, generalmente, es una persona con una gran curiosidad por aprender aquello que le interesa. Tenemos entonces un trabajador excelente.

Ejecutores, aprended a pensar. Pensadores, aprended a ejecutar. Empresarios, aprended a reconocer al autodidacta.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Meritocracia




En España siempre ha triunfado la "titulitis". Sin título es complicado conseguir un curro. Y más en los tiempos que corren. Hoy por hoy las empresas pueden elegir entre legiones de candidatos para el puesto que ofertan. Es lógico que haya que usar algún que otro filtro y el de la formación es el recurso fácil.




Aun así, no hay que obviar la opción de la meritocracia. Por el mundo corren un montón de talentosos trabajadores potenciales que, a lo mejor, no son los más preparados académicamente, pero que disponen de algo que las universidades no pueden enseñar ni se puede comprar con dinero: el talento, la capacidad natural para desenvolverse con soltura en un terreno concreto de la vida diaria y que, lógicamente, se aplica en el puesto de trabajo.

Éste tipo de trabajadores se caracterizan por ser autodidactas. El autodidactismo es una cualidad a tener muy en cuenta, pues demuestra un interés especial por aprender y progresar en un campo concreto.

Desgraciadamente, los autodidactas no suelen tener más remedio que tratar de buscarse la vida como autónomos o freelance, pues, como he comentado al principio, "no certificate, no job".

Desde aquí lanzo un grito a las PYMES. ¡Buscad el talento! Lo encontraréis en las calles y en las redes sociales.

A los autodidactas: no caigáis en la trampa de preparar un currículum estándar. Demostrad vuestro potencial y dejaros querer.