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domingo, 28 de octubre de 2012

Formación subvencionada



La formación es algo fundamental para cualquier profesional. Y punto.

Durante una etapa de mi vida estuve trabajando como comercial, ofreciendo formación bonificada de la Seguridad Social y me sorprendieron una serie de cosas. En primer lugar, muchos potenciales beneficiarios no sabían siquiera de la existencia de dichos fondos sociales. En segundo lugar, existía una negativa importante a recibir formación de cualquier tipo. En otros países no pasa, en España sí. Os voy a explicar de qué va el asunto:

Todas las empresas que tienen trabajadores en nómina (y, evidentemente, carecen de deudas con Hacienda y la Seguridad Social) disponen de una subvención mínima anual de 420€ destinables únicamente a formación del Fondo Social Europeo (también conocido como Fundación Tripartita).

Existen toda una serie de empresas que hacen de intermediarias entre el negocio y el Estado, los cuales, obviamente, trabajan a comisión. Si tenéis algún negocio seguro que estáis hasta las narices de las visitas de los comerciales. Pero no la toméis con ellos, pobrecitos, que todos tenemos que comer. Y, además, en contra de lo que muchos puedan pensar, no es ninguna estafa (si bien es cierto que, como en todos los sectores, hay piratas). Recomiendo por tanto trabajar con empresas que no pidan el pago por adelantado y que luego os hagan llegar la subvención, si no al contrario.

Obviamente, éste tipo de cursos no son carreras universitarias, pero están bastante bien. Si fueran presenciales (que no lo son), equivaldrían a ochenta horas de formación tutelada, y la oferta formativa es grandiosa.

Os dejo aquí un enlace para calcular el crédito del que dispone vuestra empresa para formación:
https://empresas.fundaciontripartita.org/AFE045/app/sim_credito.aspx?ftfe=c+lYKW3VSOBlOLKl5Wdm9IdpWFFVPqyU3g/RHmEJnWsSddvKLA33goVmMg/ufVn/ci/1eK/3pdbDqVJ9sZ4/2w==

Por tanto, si tenéis una PYME, os recomiendo aprovecharos de ésta subvención. Más que nada porque no os cuesta un duro, el saber no ocupa lugar, la oferta es amplia, le estáis dando de comer al pobre comercial y, tal y como va el tema de los recortes, es probable que eliminen pronto ésta ayuda.

sábado, 27 de octubre de 2012

Encontrar inversor


¿Quién no ha tenido jamás en la mente un gran proyecto? Esa idea cojonuda, que nadie ha pensado todavía (te equivocas. Todo lo que puedas pensar lo ha pensado alguien antes. Eso sí, quizá no ha tenido los cojones de hacerlo), que puede hacerte rico, mejorar el mundo, etc. etc.?

Generalmente, éste tipo de ideas requieren una inversión importante. Y en los tiempos que corren, pocos de nosotros disponemos de recursos suficientes como para hacer frente a un mega-proyecto... o a un proyecto cualquiera. Tenemos entonces dos opciones:
- O nos dejamos de historias y nos quedamos como estamos
- o conseguimos dinero.

Para conseguir dinero podemos recurrir al banco, aunque por un lado, es poco probable que dejen dinero tal y como están las cosas y por otro lado... Joder, qué miedo. Si sale mal la cosa, ¿qué?

Quizá lo más "fácil" sea encontrar un socio inversor. O al menos lo más seguro a nivel económico. Sé que no mola meter a desconocidos en tu proyecto y el ego es un factor importante a la hora de compartir ideas, pero como dijo un sabio, "es mejor un pastel para muchos que una mierda para uno sólo".

La relación entre ambos socios sería entonces la siguiente: uno pone el dinero y otro/s, el trabajo. En caso de salir mal el asunto, quien sale perdiendo es el socio inversor. Ahora, si sale bien, será quien se lleve el pedazo más grande de pastel.

Os recomiendo, si buscáis inversores para algún proyecto, echar un vistazo a la siguiente web:
Es un punto de encuentro entre emprendedores e inversores.

En definitiva, en base a mi experiencia, los proyectos hay que cuidarlos. Hay que hacer las cosas bien. Y para hacerlas bien, generalmente, hace falta dinero. Así que ya sabéis, mejor catar el pastel que quedarse soñando.

viernes, 26 de octubre de 2012

Errores de empresario novato


De mi experiencia empresarial he aprendido mucho. He aprendido cómo hacer muchas cosas y, especialmente, cómo NO hacer muchas otras.

Es mi intención hoy compartir con vosotros ésta experiencia. En resumen, qué he aprendido:
- Rodéate de los mejores. En muchas ocasiones, el emprendedor novato tiende a rodearse de amigos y gente de confianza. Ésto está muy bien, pero como dijo el gran filósofo Mucho Muchacho (ejem...), "amigos y negocios, por separado". Lo que quiero decir con ésto es: rodéate de la gente que puede aportar al proyecto lo que necesita. ¿Que además son tus amigos? Pues mejor, oye.
- Ten paciencia. Roma no se construyó en dos días. Ante todo, no te precipites. Antes de poner en marcha la maquinaria, asegúrate de que está bien construida, ensamblada y engrasada. Si inicias la actividad antes de tenerlo todo preparado, vas a tirar dinero tontamente. Ignora los argumentos del tipo "así tendremos un aliciente extra para trabajar duro".
- Estudia el mercado. No, en serio. Las ideas pueden parecer cojonudas a priori, pero debes ser objetivo. Recomiendo realizar tantos análisis DAFO como sea necesario. Nunca está de más tantear un poco el terreno. Es decir, realizar tareas pre-comerciales. Algo así como "apalabrar contratos".
- No temas invertir. Como comenté en el artículo "Do It Yourself", sé sincero contigo mismo y con tu equipo. Encontrad un punto intermedio entre hacer de Juan Palomo y externalizar servicios.
- Señores, coordinación, que somos tres tíos y quince tías y ya es la segunda vez que me dan por culo. En proyectos de más de una persona, la dirección y coordinación es fundamental. Es importante tener en el equipo a un organizador nato, alguien con un perfil "centrado en el trabajo".
- Que no decaiga el ánimo. Como se comentó en el anteriormente citado artículo "Do It Yourself", es de ilusos creer que a la primera todo va a salir niquelado. Prepárate y prepara a tus compañeros psicológicamente para hipotéticos fracasos, porque como decaiga la moral, SE ACABÓ. El equipo más competente del mundo puede convertirse en el más gandul si pierde la motivación.

En definitiva, hay que tenerlo todo muy bien pensado y planeado. Iniciar un proyecto nuevo siempre puede ser ilusionante, pero hay que saber bajar de las nubes y tocar con los pies en el suelo.

jueves, 25 de octubre de 2012

Do It Yourself

Yo he sido emprendedor (y sigo siéndolo. O se es o no se es) y, por tanto, he aprendido toda una serie de cosillas que pretendo compartir con quien quiera leerlas. Básicamente porque creo que el conocimiento no pertenece a nadie, es universal, y como nadie nace enseñado, procuraré ir compartiéndolas con todos vosotros.

No soy un gurú de los negocios, pero quizá mis consejillos puedan ser de utilidad a pequeñas y medianas empresas.

Hoy voy a hablaros del concepto DIY (Do It Yourself). En base a mi experiencia, es un concepto que conozco bien, pues en muchas ocasiones me he visto con ideas pero sin recursos. Al fin y al cabo, el mundo de los servicios parte de una premisa muy sencilla: o te lo haces tú, o pagas a alguien para que te lo haga. Y eso es válido tanto para pintar tu casa como para desarrollar tu web.

Evidentemente, el que tiene recursos puede utilizarlos. Se alcanzan los resultados más rápido si pagas a un profesional para que te realice el trabajo. Pero si estáis caninos (cosa que suele pasar en estos tiempos), no os va a quedar más remedio que dároslas de Juan Palomo.

Ser un Juan Palomo de la vida, como todo, tiene sus pros y sus contras. En definitiva, características:
- Vas a tener que aprender mucho para realizar una tarea como un profesional.
- Vas a tener que trabajar mucho para conseguir resultados aceptables.
- Eres un iluso si crees que a la primera te va a salir niquelado... O que te va a salir.
- Vas a progresar como profesional.

No debéis por tanto tener miedo a hacer vosotros las cosas. Implicará mucha investigación y trastear mucho, ensayar y errar, caerse y levantarse, pero cuando consigues tu objetivo, te sientes genial y resulta que has subido un escalón en tu progresión como profesional. Aun así, ser un Juan Palomo no debe confundirse con la cabezonería. Como todo en ésta vida, todo extremo es malo y en el equilibrio está la virtud.

POR TANTO, debes saber diferenciar lo que puedes llegar a conseguir por tu cuenta de lo que no. Explota tus talentos y habilidades y no te emperres en desarrollar aspectos técnicos que te queden demasiado grandes. En definitiva, a veces, sale más caro tratar de hacer algo por ti mismo, que pagar para que te lo hagan. Quizá no a nivel económico, pero sí en cuanto a inversión de tiempo. Mientras estés enfrascado en aspectos que te quedan grandes no podrás dedicarte a otras cosas, quizá más importantes o que, simplemente, se te den mejor.

No olvidemos jamás que el tiempo es oro.